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TRASTORNOS DEL RIÑON Y DE LAS VIAS URINARIAS
CAPITULO 132
Tumores y cánceres de los riñones y
de las vías urinarias
Los tumores de los riñones y de las
vías urinarias pueden presentarse en personas de cualquier edad
y sexo. Muchos de estos tumores son cancerosos.
Cáncer del riñón
El cáncer del riñón (adenocarcinoma
de riñón; carcinoma de células renales; hipernefroma)
representa alrededor del 2 por ciento de los cánceres en adultos
y afecta una vez y media más a los varones que a las mujeres.
Los tumores sólidos de riñón son, habitualmente,
cancerosos, mientras que los quistes de riñón (cavidades
cerradas, llenas de líquido) generalmente no lo son.
Síntomas y diagnóstico
La presencia de sangre en la orina es el síntoma
más frecuente, pero su cantidad puede ser tan pequeña
que sólo es detectada con el microscopio. Por el contrario, a
veces la orina puede aparecer visiblemente roja. Los síntomas
que siguen, más frecuentes, son dolor en el costado y fiebre.
A veces, el tumor renal se detecta primero cuando el médico nota
un aumento de tamaño o una prominencia en el abdomen, o puede
ser descubierto accidentalmente durante un análisis por algún
otro problema, como la hipertensión arterial. La presión
arterial puede aumentar debido a que una irrigación inadecuada
hacia una parte o la totalidad del riñón desencadena la
liberación de mensajeros químicos que la elevan. El recuento
de glóbulos rojos puede también volverse anormalmente
alto, provocando una policitemia secundaria, ya que el riñón
enfermo produce altos valores de la hormona eritropoyetina, que estimula
la médula ósea para aumentar la producción de glóbulos
rojos.
Tumor en el polo superior del riñón
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Si se sospecha la existencia de un cáncer
de riñón pueden efectuarse una urografía intravenosa,
una ecografía o una tomografía computadorizada (TC) para
visualizar el tumor. La resonancia magnética nuclear (RM) puede
también efectuarse para obtener mayor información acerca
de la extensión del tumor hacia otras estructuras vecinas, como
las venas. Si el tumor es hueco (quiste), puede extraerse el líquido
interno, con una aguja, para su análisis. Ciertos estudios radiológicos,
como la aortografía y la angiografía de la arteria renal,
pueden efectuarse para preparar la operación, con el objeto de
proveer más información acerca del tumor y las arterias
que lo irrigan.
Tratamiento y pronóstico
Cuando el cáncer no se propaga más
allá del riñón, la extracción quirúrgica
del riñón afectado y de los ganglios linfáticos
proporciona una buena probabilidad de curación. Si el tumor ha
invadido la vena renal o incluso la vena cava (la gran vena que transporta
la sangre hacia el corazón), sin propagarse (por metástasis)
hasta sitios distantes, la cirugía puede aún ofrecer una
buena probabilidad de curación. Sin embargo, el cáncer
de riñón tiende a producir metástasis enseguida,
especialmente hacia los pulmones. Cuando se ha extendido hacia sitios
distantes (metastásicos), el pronóstico es malo ya que
no puede ser curado mediante radiación, anticancerígenosos
tradicionales (quimioterapia) u hormonas. En algunos casos, si se aumenta
la capacidad del sistema inmune para destruir el cáncer, algunos
tumores se retraen y ello puede prolongar la supervivencia en algunos
casos. Uno de estos tratamientos, la interleucina-2, ha sido aprobado
para el tratamiento de los tumores de riñón, y actualmente
se están investigando varias combinaciones de esta sustancia
y de otros agentes biológicos. En raros casos (menos del uno
por ciento de los pacientes), la extirpación del riñón
afectado favorece que las metástasis del resto del cuerpo se
reduzcan; esta regresión no es razón suficiente para realizar
esta operación cuando el cáncer ya se ha propagado.
Cáncer de la pelvis renal y de los uréteres
El cáncer puede desarrollarse en las células
que revisten la pelvis renal (carcinoma de células de transición
de la pelvis renal) y los uréteres. La pelvis renal es la parte
del riñón que a modo de embudo conduce la orina al interior
de los uréteres (unos delgados conductos que transportan la orina
hasta la vejiga).
Síntomas y diagnóstico
El primer síntoma suele ser la presencia
de sangre en la orina. Si el flujo urinario se obstruye, pueden presentarse
calambres dolorosos en el costado o en el abdomen inferior.
El diagnóstico se realiza a través
de una urografía intravenosa o una urografía retrógrada.
La TC puede ayudar al médico a distinguir un cálculo renal
de un tumor o de un coágulo; también contribuye a determinar
cuánto ha crecido el cáncer. El examen microscópico
de una muestra de orina puede detectar células cancerosas. Un
dispositivo de fibra óptica (ureteroscopio o nefroscopio), introducido
por la uretra a través de la vejiga o bien insertado a través
de la pared abdominal, puede ser utilizado para observar e incluso tratar
pequeños tumores.
Tratamiento y pronóstico
Si el cáncer no se ha propagado, el tratamiento
usual es la extirpación del riñón y el uréter
(nefroureterectomía), junto con una parte de la vejiga. Sin embargo,
en algunas situaciones (por ejemplo cuando los riñones no funcionan
bien o cuando el paciente sólo tiene un riñón),
habitualmente no se extrae el riñón ya que esta persona
se volvería dependiente de la diálisis. Si el cáncer
ya se ha propagado se utiliza la quimioterapia, aunque este tipo de
cáncer no responda tan bien a este tratamiento como el de vejiga.
El pronóstico es bueno cuando el cáncer
no ha producido metástasis y puede ser completamente extraído
mediante cirugía. Se realizan cistoscopias (inserciones de un
tubo de observación de fibra óptica para examinar el interior
de la vejiga) periódicamente después de la cirugía,
ya que las personas que han tenido este tipo de cáncer corren
el riesgo de desarrollar cáncer de vejiga. Si éste se
detecta en sus fases iniciales, puede ser extraído a través
del cistoscopio o tratado con fármacos anticancerígenos
instilados en la vejiga, de la misma manera que se trata cualquier otro
cáncer de vejiga.
Cáncer de vejiga
El cáncer de vejiga se presenta alrededor
de tres veces más en los varones que en las mujeres. Ciertas
sustancias químicas se concentran en la orina y causan cáncer.
Fumar es el factor de riesgo individual más fuerte y la causa
subyacente de al menos la mitad de todos los casos nuevos. La irritación
crónica que producen la esquistosomiasis (una infestación
provocada por parásitos) o los cálculos renales también
predisponen al cáncer de vejiga, aunque la irritación
se da sólo en una pequeña proporción de todos los
casos.
Tumor vesical
Un tumor vesical puede provocar hemorragia
e incluso obstrucción del flujo normal de la orina.
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Cistoscopia
La cistoscopia consiste en introducir un
citoscopio en la vejiga a través de uretra, para extraer
muestras de cualquier zona sospechosa para realizar una biopsia.
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Síntomas y diagnóstico
El cáncer de vejiga se suele sospechar por
primera vez, antes de la aparición de cualquier síntoma,
cuando un examen microscópico rutinario de orina detecta glóbulos
rojos. Sin embargo, la orina puede ser sanguinolenta a simple vista.
Más tarde, los síntomas pueden incluir dolor y ardor durante
la micción y una urgente y frecuente necesidad de orinar. Los
síntomas del cáncer de vejiga pueden ser idénticos
a los de la infección de la vejiga (cistitis) y ambos problemas
se pueden presentar juntos. Se sospecha un cáncer de vejiga cuando
los síntomas no desaparecen con el tratamiento para la infección.
Un examen microscópico sistemático u otras pruebas de
orina pueden detectar sangre y células de pus, y una especial
evaluación microscópica (citología) frecuentemente
detecta células cancerosas.
La cistografía o la urografía endovenosa
(radiografías que se realizan después de inyectar una
sustancia radiopaca) pueden mostrar una irregularidad en el contorno
de la pared de la vejiga, sugiriendo un posible tumor. La ecografía,
la TC, o la RM pueden también revelar una alteración en
la vejiga, por lo general de manera accidental durante la evaluación
de otro problema. Cuando alguna de estas pruebas detecta un tumor, el
médico observa el interior de la vejiga con un cistoscopio, instrumento
que se pasa a través de la uretra y que permite extraer muestras
de cualquier zona sospechosa para su examen al microscopio (biopsia).
A veces se extirpa todo el cáncer a través del cistoscopio.
Tratamiento y pronóstico
El cáncer que está localizado sobre
la superficie interna de la vejiga o que solamente invade la parte más
superficial de la capa muscular que se encuentra bajo la misma, se puede
extirpar por completo durante una cistoscopia. Sin embargo, los pacientes
frecuentemente desarrollan con posterioridad un nuevo cáncer,
a veces en el mismo lugar o, con mayor frecuencia, en cualquier otra
parte de la vejiga. El índice de recidiva de las formas superficiales
de cáncer limitadas a la superficie interna de la vejiga se puede
reducir mediante repetidas instilaciones de fármacos anticancerígenos
o de BCG (una sustancia que estimula el sistema inmune del organismo)
dentro de la vejiga, tras haber extirpado todo el cáncer durante
una cistoscopia. Dichas instilaciones pueden servir como tratamiento
para una persona cuyos tumores no pueden ser extirpados durante una
cistoscopia.
El cáncer que se ha desarrollado profundamente
dentro de la pared de la vejiga o a través de ella no puede ser
extirpado por completo con una cistoscopia. Por lo general debe realizarse
una extirpación total o parcial de la vejiga (cistectomía).
Generalmente, se extirpan también los ganglios linfáticos
de la zona para poder determinar si el cáncer ha producido metástasis.
La radioterapia sola, o en combinación con la quimioterapia,
a veces cura el cáncer.
Si hay que extirpar completamente la vejiga, se
debe idear un método de drenaje de la orina. Generalmente, la
orina se desvía a través de un conducto hecho de intestino
denominado asa ileal hacia una abertura (estoma) efectuada en la pared
abdominal. La orina se recoge luego en una bolsa externa.
Existen varios métodos de derivación
de la orina que cada vez son más frecuentes y que son especialmente
apropiados para algunos pacientes. Estos métodos pueden ser agrupados
en dos categorías: una neovejiga ortotópica y una derivación
cutánea continente. En ambas, se construye un reservorio interno
con parte del intestino. En el caso de neovejiga ortotópica,
el reservorio se conecta a la uretra. El paciente aprende a vaciar este
reservorio relajando los músculos de la base de la pelvis e incrementando
la presión dentro del abdomen, de modo que la orina pase a través
de la uretra tal y como lo haría naturalmente. Generalmente,
los pacientes no tienen problemas durante el día, pero puede
producirse algo de incontinencia durante la noche. En una derivación
cutánea continente, el reservorio se conecta a un estoma en la
pared abdominal. No se necesita una bolsa externa, porque la orina permanece
en el reservorio hasta que el paciente lo vacía, introduciendo
una sonda en su interior a través del estoma a intervalos regulares
durante el día.
El cáncer que ha producido metástasis
requiere quimioterapia. Varias combinaciones diferentes de fármacos
son activas contra este tipo de cáncer, pero en proporción
sólo se curan unos pocos casos.
Cáncer de la uretra
El cáncer de la uretra es raro. Se puede
producir tanto en mujeres como en varones. El primer síntoma
es generalmente sangre en la orina, que puede detectarse sólo
examinando una muestra bajo el microscopio o que puede colorear la orina
de rojo. El flujo urinario puede obstruirse, haciendo la micción
dificultosa o el chorro de la orina lento y fino. Los crecimientos frágiles
y fácilmente sangrantes en la abertura externa de la uretra femenina
pueden ser cancerígenos.
Se debe realizar una biopsia para identificar un
cáncer con total seguridad. La radioterapia, la extirpación
quirúrgica, o la combinación de ambas, se han utilizado
para tratar el cáncer de la uretra con distintos resultados.
El pronóstico depende de su ubicación precisa en la uretra
y de su extensión.
La carúncula uretral es un tumor frecuente
de tamaño reducido, rojo y doloroso, pero no cancerígeno,
situado al lado de la abertura externa de la uretra femenina. También
provoca presencia de sangre en la orina. La extirpación quirúrgica
del tumor elimina el problema.