SECCION 2 > FARMACOS
CAPITULO 9
Fármacos
y envejecimiento
Dado que las personas mayores son más propensas a sufrir enfermedades
crónicas, toman mayor cantidad de fármacos que los jóvenes.
En promedio, una persona de edad avanzada toma cuatro o cincofármacos
con prescripción médica y dos sin receta. Estas personas
son dos veces más propensas a reacciones adversas al fármaco,
en comparación con los jóvenes. ) Además, las reacciones
tienden a ser más graves.
A medida que se envejece
disminuye la cantidad de agua del organismo. Los fármacos alcanzan
concentraciones más altas en la personas mayores. Muchos fármacos,
una vez en el cuerpo, se disuelven en los líquidos del organismo
pero en estas personas existe menos agua para diluirlos. Además,
los riñones son menos eficaces en la excreción de fármacos
por la orina y el hígado tiene menos capacidad para metabolizarlos.
Por esta razón,
muchos fármacos permanecen más tiempo en el organismo
de un anciano que en el de un joven. Como resultado, los médicos
deben prescribir dosis menores de muchos medicamentos a las personas
mayores o incluso un número reducido de dosis d iarias. Además
el organis mo de estas personas es más sensible a los efectos
de muchos fármacos. Por ejemplo, pueden experimentar somnolencia
o confusión, si se les administran ansiolíticos o somníferos.
Los fármacos que reducen la presión arterial, dilatando
las arterias y disminuyendo el estrés cardíaco tienden
a disminuir la presión arterial más en la gente mayor
que en los jóvenes. El cerebro, los ojos, el corazón,
los vasos sanguíneos, la vejiga y los intestinos se vuelven más
sensibles a los efectos secundarios anticolinérgicos de algunos
de los fármacos más utilizados. Los fármacos con
efectos anticolinérgicos bloquean la acción de una parte
del sistema nervioso, el denominado sistema nervioso colinérgico.
Ciertos fármacos
tienden a provocar reacciones adversas, siendo frecuentes e intensas
en las personas de edad avanzada.
Por ello deben evitarse
determinados fármacos, ya que en la mayoría de los casos
están disponibles alternativas más seguras. E xisten ciertos
riesgos si no se siguen las indicaciones del médico respecto
a un fármaco. Sin embargo, el incumplimiento de las indicaciones
del médico entre le gente mayor no es más frecuente que
entre los jóvenes.
No tomar un fármaco
o tomar más o menos dosis de las indicadas puede causar problemas.
Por ejemplo, pueden
aparecer los síntomas de una enfermedad, o bien el médico
puede cambiar el tratamiento, pensando que el fármaco no ha sido
eficaz.
Si una persona mayor
no desea seguir las indicaciones del médico, debe comentárselo
y no actuar por su cuenta.